Artículos

 


Agua
Recurso Natural. Un Bien


Dra. Alicia Miranda*

Este artículo lo fundamento en las discusiones que se presentaron en el III Congreso de Bioética de 2004 que se celebró en la Ciudad de Cuenca- España en el mes de Septiembre.
Tomaré uno de los tres temas centrales del Congreso porque es quizás el que menos discutimos en los foros de ética y el que más nos compete a los Argentinos geográficamente y socialmente:”Los problemas del Agua , escasez y Contaminación”.

Realmente es un tema que no sólo podríamos decir que es de actualidad, es un tema central para la Humanidad, entendiendo que estamos hablando no solamente de un recurso natural sino de UN BIEN, ya que esta en el orden primario para la supervivencia del Hombre.

Debemos remarcar que el agua es fundamentalmente, un problema de “justicia social” y de “justicia ambiental”, que se basa esencialmente en la equidad, la imparcialidad y el acceso intergeneracional.

El agua representa tres tipos de necesidades humanas: las “básicas”, las “sociales” y las necesidades “ético-espirituales”, pero también tenemos que tener en cuenta los aspectos tecnológicos, que no deben ser aislados de los factores sociales y culturales, es decir de los éticos.

Pensemos en las siguientes expresiones...

- La World Commission on the Ethics of Scientific Knowledge and Technologie, UNESCO): “Water management is fundamentaly a question of social and environmental justice based on three essential concepts: equity, fairness and across generations…”
- Van Rensselaer Potter en 1998 dijo: “Al entrar en el umbral del siglo XXI, sería útil que analicemos las oportunidades de llegar al siglo XXV y preguntarnos ¿saldremos del tercer milenio con salud, paz, un ecosistema estable y con justicia social?”
- El informe de la Cumbre Mundial para el Desarrollo Sostenible, Johannesburgo, 26 de agosto al 4 de septiembre de 2002 que expresa:
“El agua es no solamente la más básica de las necesidades, sino también elemento indispensable para el desarrollo sostenible y la erradicación de la pobreza.”
Si pensamos sobre la necesidad del desarrollo sostenible de los pueblos debemos interpretar la importancia del desarrollo económico, del desarrollo social con justicia y la protección ambiental
En este contexto debemos interpretar el mayor desarrollo humano, por supuesto no como todo avance tecnocientífico, sino buscando las condiciones de equidad social. Si concebimos a los derechos y libertades fundamentales, como irrescindibles y complementarios entre sí, éstos no deben ser separados del “ethos social”.

Una ética“integral” requiere de reflexiones antropológicas y socio-jurídicas-políticas, en un momento de la historia de la humanidad en el que el problema del agua en general, y del acceso al agua potable en particular adquiere una importancia singular.

El uso del agua subterránea nos lleva a un debate ético por intereses diversos, un punto importante es el referido a las decisiones políticas, teniendo en cuenta que el poder estará dado por los aspectos locales, regionales, económicos, de distribución, de urbanizaciones, y de la participación civil.
El agua tiene un valor social y cultural, un valor simbólico, este valor cultural puede retrasar las discusiones y los acuerdos.

Desde la perspectiva de una ecología social, el análisis no ha de limitarse entonces al medio ambiente en su dimensión puramente natural, sino que debe ubicar al Hombre en una dimensión antropológica, en una visión integral, que comprende la inclusión del ser humano tanto en la sociedad como en la naturaleza.
La realidad nos hace ver que las enfermedades trasmisibles (en su mayoría tratables y prevenibles) son un verdadero drama en los países en desarrollo, y esto esta en directa relación con el acceso al agua y a que sean aguas no contaminadas.

Una dimensión del problema lo reflejan los datos que continúan...
- 1200 millones de personas no tienen acceso a agua potable,
- 2.400 millones de seres humanos carecen de servicios de saneamiento adecuados
- 6.000 niños mueren diariamente a consecuencia de servicios de saneamiento insuficientes
- El 50% de la población de Africa es menor de 15 años.
- 1.8 millones mueren antes de los 5 años (por E Coli y Rotavirus)
- 500 millones de personas sufren Malaria, 5 millones mueren y 1.3 % de la
población tienen problemas de crecimiento.
- En Africa existe la poliomielitis, casi erradicada en el mundo
- 200 millones de personas sufren de esquistozomiasis, de los cuales mueren 200 mil al año
- En el mundo 1 de cada 5 personas no acceden al agua
2 de cada 5 no la tienen de buena calidad
5 millones personas mueren por año

Es evidente que la falta de acceso al agua potable va unida en la mayoría de los casos a situaciones de exclusión social y extrema pobreza, inadecuado acceso a la atención sanitaria y a la educación básica, lo cual es particularmente grave pues los países “pobres” albergan el 76 % de la población mundial, pero sólo disponen del 29 % de los ingresos, mientras que los países considerados “ricos” sólo tienen el 16 % de la población mundial pero disponen del 58 % de los recursos globales.

Durante el Congreso se reflexionó sobre la preocupación desde la Organización Mundial de la Salud sobre la incidencia de los denominados agentes contaminantes en el agua, la tierra y el aire sobre la salud de la población, y muy especialmente por su efecto sobre la salud de los niños de corta edad o adolescentes a quien afecta gravemente.

Así la OMS estima que 1 de cada 3 muertes en esa franja etaria se vincula directamente con dichos factores, señalando que si bien sólo el 10 % de la población mundial corresponde a niños menores de 5 años, el 40 % de las múltiples enfermedades están vinculadas con el medio ambiente, y de modo particular con la falta de acceso a agua potable afectando justamente a niños menores de 5 años.

En el mismo Documento la OMS hace referencia a América Latina y el Caribe y señala como otro problema serio, que el 86 % del agua urbana de desecho de la región es descargada sin ningún tratamiento previo en ríos, lagos y océanos.

Esta acuciante realidad presenta connotaciones éticas que remiten a cuestiones tales como la libertad y el desarrollo, y guarda una muy estrecha relación con problemas de justicia social y de ética medioambiental o ética ecológica, ya sea en el orden internacional como en el interior de los distintos estados nacionales.

¿Qué es lo que ha ido condicionando el aumento en la demanda del agua a nivel mundial?
Se relaciona por una parte con el rápido crecimiento demográfico, la creciente utilización de este recurso vital en la agricultura –especialmente para el riego- pero también con formas de desarrollo económico no sustentables particularmente en los países del hemisferio norte. Si el agua es entonces considerada como problema de justicia social y de justicia ambiental, surge claramente que el agua representa un problema bioético, fundamentalmente en el sentido de bioética social, sin desmedro de los aspectos técnicos vinculados con la administración del agua como recurso natural.

Así es que desde distintos foros relacionados a la ética se habla de la “Ética de la Diplomacia Verde”. Este enfoque mira el retorno a las costumbres populares (colombinas, indígenas) para que no sólo los medios consumistas sean solución . Por ejemplo la energía del fuego.

Debemos tener presente que votar representantes no es la única forma de garantizar la participación en las decisiones. Hoy la Bioética debe realizar referéndums mundiales para la toma de conciencia y para establecer nuevos valores a través de la participación de todos, pues no están sólo los “nobles intelectuales” para la toma de decisiones, también deben ser consultados mucamas, albañiles, etc. Esto significa que la Bioética realiza una Propuesta Política.

La bioética, como ciencia interdisciplinaria, está ocupada por la supervivencia.
Van Rensselaer Potter, uno de los pioneros de la bioética que utilizó el neologismo Bioética por primera vez como título de un libro en 1971 (Bioethics: Bridge to the Future), amplía ya entonces sus primeras intuiciones en un artículo anterior (1970) y que titulara “Bioethics. The Science of Survival”, ahí plasmó la preocupación central de desarrollar un nuevo campo disciplinario dentro del concepto de “ciencia de la supervivencia”. En estas primeras publicaciones Potter propone a la Bioética como sistema moral que entrelaza conocimientos biológicos y valores morales, consideraba que la humanidad debía aceptar su plena responsabilidad por su propia supervivencia, y con una visión integradora lo dejaría plasmado en un nuevo libro, Global Bioethics.
Con relación a esta cuestión se ha señalado también que uno de los aspectos que adopta la Bioética es que aporta una reflexión moral sobre las implicancias, los factores condicionantes y el impacto de la investigación biomédica y psicosocial en sus relaciones con el bienestar humano, la preservación del ambiente y la justicia.
En el importante informe de la Cumbre Mundial sobre el Desarrollo Sostenible (Johanesburgo, 2002), el problema del agua mereció una especial atención. Así en la denominada “Declaración de Johanesburgo” se señala textualmente que: “El agua es no solamente la más básica de las necesidades, sino también el elemento indispensable para el desarrollo sostenible y la erradicación de la pobreza. El agua está íntimamente vinculada con la salud, la agricultura, la energía y la diversidad biológica...” En el número 29 del Documento final se agrega asimismo que: “Sin progresos en la problemática del agua será difícil, sino imposible, alcanzar los demás objetivos de desarrollo del milenio...”. En el apartado número 33 del mismo Documento se señala como cuestiones principales a plantear y resolver en materia de agua y saneamiento el acceso (disponibilidad y asequibilidad), cuestiones de distribución, necesidades tecnológicas, y finalmente las cuestiones sociales involucradas.

También se reconoce que “el agua es un derecho humano” (apartado número 38), aún cuando se admite que falta un claro consenso acerca del cómo alcanzar ese derecho fundamental. En esta materia la Declaración señala la necesidad de contemplar con criterios de justicia social la situación de los sectores más pobres de la sociedad, con mínima o nula capacidad adquisitiva, y que por ello requiere de acciones positivas a cargo de la autoridad pública para garantizar el acceso a agua potable para todos los habitantes, acorde con el también expreso reconocimiento de la universalidad de la dignidad humana, que requiere del acceso a los servicios básicos –que incluye el suministro de agua potable-, todo lo cual –se afirma- necesita de instituciones internacionales y multilaterales más eficaces, democráticas y responsables de sus actos (apartados 18 y 31 de la Declaración).

Es entonces que se establece una dualidad en la realidad mundial donde el acceso al agua es reconocido como un verdadero derecho fundamental, y por el contrario prevalecen enfoques desde la sola óptica de la economía de mercado. En recientes documentos de la ONU, el acceso universal al agua es calificado como un derecho fundamental, que para no verse reducido a una mera formulación abstracta, necesita ser abordado con sustento en diversos principios fundamentales, como componentes esenciales a saber: dignidad humana, participación, solidaridad, acceso sobre bases equitativas, bien común, transparencia y acceso universal a la información, y sobre todo, políticas de inclusión, de protección de la situación de los más pobres y vulnerables de la sociedad (“the poorest and most deprived people”)

El problema al acceso al agua potable fue uno de los temas centrales en el denominado Forum 2004 (Barcelona, 9 mayo - 26 septiembre de 2004) en el contexto de lo que ha sido dado en llamarse estrés hídrico mundial, y donde se vieron las distintas perspectivas entre el agua como un derecho humano o simple bien comerciable.

Estamos ahora en condiciones de ver la importancia asignada al acceso al agua potable en el futuro, con relación a un desarrollo sostenible y con equidad, es por ello que ya se habla del agua como oro azul, con una incidencia a mediano plazo tal vez más importante que la que hoy se asigna al oro negro (petróleo).
Esto no es un detalle para pasar por alto pues así como para la humanidad el agua ha sido –y es- fuente de vida, también puede transformarse en una fuente de conflictos graves.

Con el incremento significativo de la demanda de los recursos del agua potable, recursos que son finitos, se incrementa la necesidad de una adecuada protección de dicho recurso y de una gestión según criterios éticos. “Un claro conocimiento de esta situación puede abrir vías de cooperación entre las naciones”.
Es quizás para nosotros aquí importante entrar a comentar los Aspectos de la realidad latinoamericana relacionados con el agua.

Según fuentes de la CEPAL la región de América Latina y el Caribe es básicamente húmeda, pero la cuarta parte de su superficie puede clasificarse como zona árida o semiárida, con precipitaciones sumamente desiguales, y con grandes extensiones expuestas a sequías estacionales y contingentes y con un equilibrio hídrico negativo, con evapotranspiración superior a las precipitaciones. La desertificación es una de las consecuencias de este fenómeno que afecta ya aproximadamente al 20 % de la superficie de Sudamérica.
El déficit del agua tiene incidencias negativas sobre la producción de alimentos y sobre la disponibilidad de agua potable, esto último con particular gravitación sobre el desarrollo de múltiples enfermedades infecciosas, todo lo cual se suma a una degradación catastrófica de la cubierta vegetal y la erosión de los suelos.

El incremento registrado en los últimos 25 años de la superficie de riego en un 70 %, en buena medida obtenida mediante la extracción directa de aguas subterráneas, obliga a la implementación de políticas de utilización más racional y eficiente.

La utilización masiva de agua dulce en la agricultura, que ya representa el 78 % del total de extracciones de agua subterránea en Sudamérica, vinculado esto a los cambios climáticos, puede en el futuro afectar significativamente la accesibilidad al agua potable. Este se relaciona a su vez estrechamente con serios problemas de justicia social (pobreza y exclusión social).

LA CEPAL, ONU –División de Recursos Naturales y Energía, 1993, realizó un informe sobre el “Cambio Climático y gestión del agua en América Latina y el Caribe”, su conclusiones están relacionadas a la justicia ambiental, asociada a modelos de desarrollo económico sin adecuado desarrollo social, en el contexto de una globalización que suele restringirse a un globalismo puramente economicista. Un riesgo ambiental adicional proviene para la región de la contaminación de los cursos de agua: el 86 % de las aguas de desecho de los grandes centros urbanos son vertidos, en forma directa y sin tratamiento previo a ríos, lagos y océanos.
También en Argentina el problema del agua guarda muy estrecha relación con la problemática medioambiental. El régimen de precipitaciones es marcadamente desigual de acuerdo a las regiones, contrastando la llamada “pampa húmeda” con zonas áridas y semiáridas. A su vez el acceso a agua potable suficiente, y en mayor extensión a servicios de saneamiento, con frecuencia forma parte de los indicadores de la pobreza y la exclusión social. A su vez el problema de la contaminación del agua se ha visto potenciado con el desarrollo de los grandes centros urbanos y la actividad industrial del papel y del cuero.
La magnitud del problema se relaciona también con la irregular distribución de los recursos hídricos: el 80 % de los cursos de agua se acumulan en el litoral húmedo (provincias de Santa Feb, Entre Ríos y Buenos Aires), con concentración de industrias que vierten los desechos líquidos, muchas veces sin el adecuado tratamiento, a cursos de agua que convergen en el Río de la Plata, con afectación del equilibrio ambiental y la salud de las poblaciones ribereñas.

Hay una profunda preocupación por el Acuífero del Guaraní.
Estudios recientes indican que esta que es una de las reservas de agua dulce más importante del mundo cubre un 1.190.000 Km2 (gigantesca reserva hídrica que comparten Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay), corre riesgo que aumente su salinidad y se degrade su composición química. En esa Cuenca coexisten a diferentes niveles grandes masas de agua salada y dulce, y según advirtiera recientemente la Directora del Programa de Geociencias/UNESCO, existe riesgo que el agua muy salada del subsuelo comprometa a fuentes de aguas dulces que abastecen primordialmente a la provincia de Entre Ríos, Argentina.
Por este motivo, el Gobierno de la provincia de Entre Ríos, Argentina, a modo de precaución, dispuso la ampliación de estudios sobre el tema, con fin de evitar la salinización de las aguas subterráneas, y otras eventuales contaminaciones, suspendiendo transitoriamente, y por un año todas las nuevas perforaciones para aguas termales.
 
Con una visión de futuro, genera también preocupación la adquisición de enormes extensiones de tierra, por parte de empresas transnacionales, en la zona de la Patagonia, próximas a los hielos continentales que constituyen una importantísima fuente de agua dulce cuya significación será mayor en la medida en que se incremente el estrés hídrico mundial.

La reforma de la Constitución Nacional operada en 1994, introdujo a la constitución histórica de 1853 en su Primera Parte un nuevo capítulo titulado “Nuevos Derechos y Garantías”
Se conoce como «derechos humanos de la 3ra generación», que giran alrededor de un núcleo central, el valor solidaridad, y que incluye el reconocimiento y tutela de los derechos relacionados con el medio ambiente, pero en una relación irrescindible con el desarrollo humano sustentable y la idea de la responsabilidad intergeneracional.

En ese orden, el Art. 41 de la Constitución Nacional dispone que “todos los habitantes gozan del derecho a un ambiente sano, equilibrado, apto para el desarrollo humano”, prescribiendo además que las actividades productivas han de satisfacer “las necesidades presentes sin comprometer la de las futuras generaciones...”. Además, la preservación del medio ambiente es consagrada como un derecho – deber.
Es también importante la referencia a la tutela o protección de ese derecho, la preservación del “patrimonio natural y cultural” y de la diversidad biológica. Asimismo reconoce como derecho, el acceso a la información y educación ambientales al tiempo que prevé una competencia legislativa concurrente entre la Nación y las Provincias.

Eleva a la jerarquía constitucional la acción de amparo como “acción expedita y rápida” (y dentro de ésta, como subespecie, el “amparo ambiental”), como mecanismo de tutela urgente y eficaz contra todo acto u omisión, en el caso relativo al medio ambiente para su adecuada protección, dentro de los llamados “derechos de incidencia colectiva” (o intereses difusos), legitimado para promover un amparo ambiental “al afectado”, el “defensor del pueblo” y a las “asociaciones” que propenden a la protección de tales derechos.
La reforma constitucional argentina de 1994 ha constitucionalizado así a estos “nuevos derechos humanos” en el mismo sentido que en otras cartas constitucionales latinoamericanas.
Son algunos ejemplos de ello...
- las disposiciones de la Constitución del Brasil (1998) que establece en su artículo 225 que “todos tienen el derecho a un medio ambiente ecológicamente equilibrado”, «bien» que califica como de “uso común del pueblo” y como “esencial para una adecuada calidad de vida”.
- la Constitución de Colombia del año 1991 por muchos calificada como “constitución verde” que en 60 puntos de su articulado contiene referencias al medio ambiente, y especialmente al agua

Finalmente y como vemos en este relato, se ha avanzado mucho sobre el tema y en la letra de la Constitución ya se ha manisfestado una honda preocupación sobre el futuro del Agua en la Argentina.
No obstante creo fundamental decir que este es un tema que atañe a todo el globo, realmente es un tema político, aquí sí que cobra sentido hablar de una política global, de una Biopolítica, pero no sólo desde la retórica sino desde los hechos, el problema es que es muy difícil todavía ver que los países más desarrollados y ricos, para quienes en muchos casos el agua es un recurso escaso, y las compañías inversoras quieran hacer justamente sus inversiones en los países más pobres, países donde no acceden al agua porque carecen de los recursos técnicos y tecnológicos para su almacenamiento, saneamiento y traslado.

Urge lograr consensos eficaces a nivel mundial, se deben desarrollar planes de cooperación internacional, es la única forma de ir hacia una transformación de una realidad de “mercado” hacia la categorización del agua como derecho fundamental, pero para lograrlo se necesita que la política Mundial supere el interés sólo económico y lleve también el interés de la Solidaridad.

Siento que es indispensable en Argentina comenzar a concientizar a la Ciencia y a la Comunidad de este problema, ya que en un País como el nuestro hay una franja muy amplia de la población que padece y muere por enfermedades curables, por no acceder al agua potable o por no tener esta el saneamiento correspondiente.

Creo que para los que reflexionamos en la Bioética este es un tema que debe estar presente en el debate cotidiano y a través de ella se debe lograr modificar la realidad de muchas personas en su mayoría niños.

COMEST, UNESCO, 2004, “Best Ethical Practice in Water Use”
“Nuestro destino común será alcanzado no sólo con descubrimientos científicos y conocimiento tecnológico, sino también con fe en los valores éticos, buena voluntad y una imaginación proactiva”.


*Medica Internista. Docente de Bioética (Universidad de Buenos Aires y Fundación H.A. Barceló).
Secretaria General de la Sociedad Argentina de Medicina Antropológica.AMA.
Miembro de Comité de ética en investigación.

Volver