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El perfil del ADN y el vínculo genético de la filiación: Su aplicación en los tribunales

Genival Veloso de Franca (*)

RESUMEN: EL autor resalta la importancia del estudio del perfil genético del ADN, en la investigación del vínculo de paternidad y maternidad, pero interroga si sus resultados presentan la condición de certidumbre absoluta y de hecho incuestionable. Enfatiza que incluso siendo el análisis del polimorfismo del ADN una prueba de gran futuro en su esencia, sus métodos y técnicas no pueden ser considerados, bajo Prisma científico, una prueba infalible y de conclusiones absolutas, capaces de transformar el magistrado en prisionero de sus resultados, “sacralizando” este examen en detrimento de otros medios usuales y procesales de prueba.

UNITERMOS: Paternidad. Vínculo genético. Teste en ADN.

1. Introducción 

Los estudios preliminares de la genética molecular en el campo de la investigación de la identidad tuvieron inicio en 1953, cuando los científicos James Watson y Francis Crick habían descubierto la estructura en doble hélice del ADN (ácido desoxirribonucléico), componente responsable por el patrimonio genético de los seres vivos. Seguro ellos no sabían en aquella época la dimensión que acababan de descubrir y los rumbos que tais estudios tomarían.

Solamente en 1980, sin embargo, habían empezado a surgir técnicas capaces de caracterizar en el ADN las particularidades de cada persona. En 1985, Alec Jeffreys creó sondeas moleculares radioactivas con la propiedad de reconocer regiones altamente sensibles del ADN, y así levantar los patrones específicos de cada individuo, que él llamó de "impresión digital" genética del ADN.

Las aplicaciones médico-legales de la “impresión digital” genética del ADN (ADN Fingerprints) pueden contribuir a la investigación de la paternidad y de la maternidad, mismo tras la muerte se puede hacer exhumación y estudiar el ADN de restos cadavéricos. La muestra de sangre de las abuelas, de tíos o de hermanos legítimos puede posibilitar una vinculación genética con la misma precisión que aquella obtenida si los padres fuesen vivos. Otro hecho: se puede también determinar se existe relación de parentesco entre dos personas.

Asimismo, dentro de una criteriosa análisis, teniendo en cuenta la evaluación del riesgo-beneficio, se puede utilizar estas técnicas de vinculación genética de la paternidad intraútero, por medio del estudio de tejidos fetales obtenidos por la aminiocentese y por la muestra de vilo corial. En esta última – la más usada, se utiliza lo componente fetal de la placenta, a partir de la 9ª semana de gestación. Este método sólo debe ser usado en situaciones mucho especiales de la determinación de paternidad de interés médico-terapéutico, pues, del contrario, debe ser hecho con todas las ventajas tras el nacimiento del niño.

Otra manera de utilización de la “impresión genética” del ADN es en la identificación de sospechosos, en situaciones, antes imposibles, como determinados casos en criminalista, a través de muestras de material biológico encontradas en locales examinados, contribuyendo así para apuntar autores o excluir falsas imputaciones.

Por último, ese método por ser usado con cierta utilidad en los casos de identificación de víctimas donde los otros métodos se habían mostrado ineficaces, como en las grandes mutilaciones o nos carbonizados parcial o casi totalmente, o todavía en las exhumaciones se adoptando el uso de microsatélites por la técnica de PCR (Polymerase Chain Reaction), que permite el estudio del ADN degradado, a partir de pequeñas cantidades de material obtenido, como por ejemplo, de los dientes, de los huesos, del bulbo de los cabellos y de otros tejidos remanentes.

La investigación de la paternidad y de la maternidad, antes del advenimiento de esta técnica del perfil de ADN, tenía como ayuda los marcadores sanguíneos simple. No se puede negar que hoy, con esos nuevos recursos, no se venga tener respuestas a las situaciones, antes imposibles como en los casos de padres fallecidos, a partir de familiares directos. Pero eso no quiere decir que el análisis del polimorfismo del ADN tenga respuestas para todas las indagaciones en el campo de la identificación del vínculo genético de filiación, ni que todos los resultados de esa prueba seamos imperiosamente verdaderos.

Los equívocos del caso Castro en Estados Unidos es un ejemplo de que hay mucha cosa todavía para aprenderse. Entre ellas la de que no se puede creer excesivamente rápido en una técnica que todavía se consolida y ya se rotula con la falsa expectativa de infalibilidad. No fue por otra razón que en aquel país se creó el TWGDAM (Technical work group fuere ADN analysis and methods) y en Europa el EDNAP (European ADN profiling group), con la finalidad de examinar cuidadosamente los diversos problemas en la aplicación forense de la tipagem del ADN, inclusive creándose mecanismos seguros para un control de calidad.

Siempre vamos a repetir que en la prueba en ADN hay una esperanza muy grande de contribución a la hemogenética médico-legal, a partir del momento que esta esté firmada científicamente, tenga respuestas para un número razonable de dudas que todavía restan, disponga de una rutina de previsión de errores y venga librarse de las presiones de las empresas comerciales y de los medios de comunicación que fuerzan, de un cierto modo, el uso precipitado de un determinado criterio, difundiendo una idea de infalibilidad de la prueba. Y más: que los laboratorios seamos sometidos la control de calidad, que conte con base de datos de frecuencia poblacionales, que en casos de exclusión confiera con otros dos tipos de exámenes genéticos diferentes y que en casos de inclusión conste en el informe el índice de paternidad individual para cada sistema, el índice de paternidad combinado de todos los marcadores, la probabilidad de paternidad en porcentaje y la manera utilizada para calcular la probabilidad de paternidad.

 

 

2. La Prueba en ADN en los Tribunales

Además de las implicaciones de orden ética y legal que se verifican en la práctica, hay otros problemas que creemos ser de mucha importancia en la prueba en ADN por los Tribunales.

El primero de ellos, con el máximo respeto, es la dificultad que los magistrados y abogados tienen que adentrar en ese mundo insondable del peritaje especializada, de métodos y técnicas tan complicados, tanto en lo que se refiere al aspecto analítico de los resultados, cuanto a los procedimientos más particularizados.

Creemos que tal hecho se verifique no por los intricados caminos de la prueba en ADN, en sus detalles técnicos y metodológicos, pero por la correría de como estos testes habían sido impuestos y, cuando en la formación del jurisconsulto, le faltan las enseñanzas que sus cursos básicos de Derecho no conocían. Se diga aunque tal restricción no es sólo dirigida a los estudiosos de esta área, pero también a los propios peritos que funcionan junto a Tribunales y que no tuvieron oportunidad de entender, en profundidad, el alcance y los fundamentos de la prueba del perfil de ADN en cuestiones de investigación del vínculo genético.

Se acreciente todavía el hecho de que la prueba en ADN está en acelerada evolución, y mucha cosa que fue publicada, mismo en periódicos serios hoy no tiene más valor. Por otro lado, muchas de las empresas que fabrican el material de los testes en ADN no dejan de insinuar sean los resultados de identificación de paternidad y de maternidad infalibles y incuestionables, lo que ciertamente viene subvirtiendo el entendimiento de los analistas de esa prueba.

Entendemos también que el análisis del polimorfismo del ADN es la prueba de mayor futuro de momento y que, en muchas ocasiones, ella se mostró importante. Otra cosa, sin embargo, es considera-la siempre infalible y absoluta, volviendo así el juzgador prisionero de sus resultados. Es peligroso sustituir su juicio de valor por una única prueba, cuyo resultado permite una cierta margen de error, hasta porque esto es de la condición humana.

Será que los Tribunales están percibiendo correctamente el significado de la prueba en ADN? Está siendo fácil evaluar su técnica tan complicada y sus fundamentos tan complejos? Existe, en realidad, el entendimiento de que no se puede excluir la posibilidad de uno resultado no ser conveniente con la verdad que se apura? Que sea como quiera, esperamos que el juzgador, en su sufrida soledad, entienda que la interpretación correcta de esos valores no es algo intuitivo, y que se exige al menos el conocimiento de la valorización probabilista del resultado del teste en ADN y de la sofrível adecuación de las estructuras médico-legales en nuestro país.

Así, nada más justo que, al evaluar estos testes, los Tribunales se muestren cautelosos, no desprecien el conjunto de los otros elementos aprobantes y usen tais resultados como una referencia probatorio la más.

 

3. La Cuestión de fundo

El resultado de la prueba de la tipagem en ADN, en la investigación de vínculo genético, tiene valor aprobante absoluto e incuestionable? Aunque la euforia de muchos haya transformado lo resultado de las técnicas de investigación de la paternidad y de la maternidad por el perfil del ADN en un hecho incontestable, o que se propale una cifra cada vez más elevada de seguridad en la comprobación de los resultados de esos exámenes, es imperioso, por razón de principios científicos, que ellos puedan siempre ser analizados, sobre todo cuando se va a tomar una decisión tan grave. La recomendación más prudente está siendo que los Tribunales crean sí, pero con cierta reserva en los resultados laboratoriales del polimorfismo del ADN en cuestiones de vinculación genética de filiación, por el hecho de no tenerse todavía una convicción segura de sus recursos metodológicos.

Cualquier que sea la evaluación más exagerada de uno u otro analista, la prueba en ADN, como es conocida, no está todavía científicamente firmada y acepta como de valor aprobante irrefutable, restando, por ello, a su justa aplicación, la necesidad de consolidar la credibilidad de los laboratorios y la contribución de una técnica estandarizada.

Así, es aconsejable no olvidar que los resultados de los laboratorios y de los servicios encargados de las pruebas en ADN deben ser siempre evaluados con mucho rigor. Ese control de calidad tiene que ser periódicamente exigido, para que no se venga a creer en todo y cualquier resultado de una prueba tan delicada, sobre todo teniendo en cuenta poca experiencia nacional en este sector y la precariedad de los servicios que, infortunadamente, nos lleva a conjeturar su vulnerabilidad. Basta notar el número elevado de exámenes discordantes en casos de esa orden, mismo cuando hechos por laboratorios los más cualificados. Estamos seguros de que la principal causa de errores en exámenes de la vinculación genética de la paternidad tiene por motivos las dificultades de controlar la técnica. Otros más serían la falsa identificación de los examinados, el cambio de muestras, el uso de marcadores genéticos inadecuados o insuficientes, los productos con plazos vencidos, los fallos en la lectura, en la interpretación y en la trascripción de los resultados, llevando tais equívocos a una exclusión o a una inclusión indebida y, aunque más raramente, las mutaciones genéticas.

No se debe olvidar de que la prueba en ADN, por el hecho de ser tan aclamada por los más entusiastas, no puede confundir los que soportan con el proceso judicial de momento de la valorización de los resultados, sobre todo cuando se sabe de la rapidez con que se opera su metodología. Podemos hasta admitir que el polimorfismo del ADN será, sin duda, de mucha valía y, por ello, una prueba muy importante en el campo de la identificación. Pero eso no quiere decir que la coincidencia de uno patrón de una "tira", encontrada en el material biológico de un individuo, sea un hecho incuestionable en la vinculación de él con otra persona. Hay que también saber si los analistas de ese método están administrando con cuidado el resultado de la prueba. Mientras las técnicas actuales no tuvieren carácter de certidumbre absoluta, es decir, al cien por cien de veracidad, ellas continuarán a ser un medio de exclusión y no de identificación. Es decir: la exclusión es categórica y la inclusión probabilista. La expresión “paternidad prácticamente probada” no nos da una convicción segura para una tomada de posición tan grave, pasible de serias y graves consecuencias.

Otro hecho que no puede dejar de ser resaltado es el de la presión de ciertas empresas interesadas en las ventas de los "kits", las cuales no se cansan de exaltar la excelencia de esa técnica como propuestas infalibles y precisamente exactas. Eso viene creando, entre muchos, la falsa expectativa de alcance casi infinito de esas pruebas.

Es necesario que, de momento, no se venga usar el resultado de la prueba en ADN de forma acuciada, pero con el debido cuidado que merece todo aquello que es actual e inusitado, y que las pruebas tradicionales no seamos de todo excluidas por el simple hecho de sean de práctica más antigua, sobre todo cuando estas pruebas pueden excluir la paternidad de forma categórica, como por ejemplo los sistemas ABO, Rh, HLA, etc, alejando así la necesidad de la utilización de técnicas tan sofisticadas como las en ADN.

Vivimos en nuestro país todavía un momento experimental en lo que concierne a los exámenes en ADN. Pocos son los servicios que cuentan con recursos y experiencia más apurados. Lo que se está viendo, sin embargo uno u otro esfuerzo, es la muestra del material ser enviada a laboratorios extranjeros o a nuestros centros más desarrollados. Así, lo que se observa es el endoso de uno resultado recibido aparte y la verdad depender de la correcta identificación del material y de la idoneidad que pueda merecer aquella técnica. Y el peor: el perito que recibe tal resultado no tiene como contestar, pues dispone en sus manos sólo de la trascripción de un examen, sin cualquier tipo de información que pueda él cuestionar.

Aquí no se está poniendo en duda la idoneidad del profesional que realizó el examen ni la esencia y los fundamentos genéticos de los exámenes en el ADN. LO que se discute es la oportunidad que el perito relator del laudo conclusivo no tiene que discutir o recusar un resultado que puede ser dudoso, por un error técnico, accidental o involuntario, como cambio de material, lectura equivocada, trascripción indebida o dificultad de controlar la técnica. O error biológico como el de los llamados “genes silentes” - aquellos que existen pero no son fácilmente evidenciados.

Aunque se afirme ser la metodología empleada menos sensible al error en la inclusión de la paternidad, hay que tener mucho cuidado cuanto a los marcadores genéticos usados. No es raro que en una investigación de paternidad los locos utilizados seamos insuficientemente discriminatorios para consignar una exclusión, induciendo de ese modo a firmarse una falsa inclusión. Eso puede ocurrir, por ejemplo, cuando el padre biológico es pariente muy cerca del alegado padre. Está claro que, cuanto menor fuere el número de locos analizados, menor es la probabilidad de la inclusión de la paternidad.

Por estas y otras razones, la Sociedad Internacional de Genética Forense recomienda el examen en dos laboratorios diferentes o conferir con dos tipos de exámenes genéticos diferentes. Aún así, es de bueno arbitre que esos laudos seamos acompañados de fotografías de las fichas de soporte, sobre el que, por eletroforese fue realizada la distribución de los fragmentos de ADN, a fin de posibilitar que otro analista confiera el diagnóstico. Y que se disponga de almacenamiento de ADN para posible contraprueba en otro laboratorio.

Desde algún tiempo atrás, insistimos en la tesis de que incluso siendo el perfil o tipagem del ADN un método de grandes expectativas futuras en el campo de la hemogenética médico legal, en cuestiones de interés criminal o civil, sus resultados los días que corren, sobre todo en las localidades donde la experiencia de esas técnicas es incipiente, todavía merecen una credibilidad con reservas. Mismo teniendo tal metodología los aplausos incansables de sus defensores y los encantos que la prensa propaga, algunos de aquellos resultados contribuyeron, mismo sin mala fe, para transformar la sentencia en una tragedia, haciendo de uno inocente, culpable; o atribuyendo a él un hijo que no es suyo.

Hoy, los técnicos más prudentes no se cansan de afirmar que es muy importante la utilización de microsatélites por la técnica del PCR (Polymerase Chain Reaction) por la posibilidad de traer a la lid subsidios más completos y más convincentes a cada situación analizada. Para muchos, y nos ponemos entre ellos, constituye una temeridad su omisión, en la confirmación de la prueba. En cambio, el uso de los sistemas unilocales está actualmente descartado y tiene su indicación más apropiada a las cuestiones criminales. En casos de investigación de la paternidad o de la maternidad, donde se necesita no sólo de identificación, pero establecer la vinculación genética con otras personas, su utilización es temeraria cara a las muchas diversidades genéticas de la población en los loci cromosomiales en cuestión.

En nuestro país, además de no existir ningún trabajo más detallado sobre el asunto, se debe considerar que la población es mezclada de forma continua y dinámica, y que tiene una composición étnica mucho compleja, volviendo difícil su equiparación con los resultados y las observaciones de otros pueblos.

Por otro lado, la literatura mundial especializada en esta materia no se hurta de alertar para la posibilidad de identificaciones incorrectas o dudosas, concurriendo para resultados desastrosos, aunque no tan frecuentes, pero que no se puede decir que ellos no existen. No convence la afirmación de que los resultados ambiguos o atípicos seamos en una proporción insignificante. Lo cierto Es que ellos existen, cualquier que sea la incidencia admitida, y por ello se debe considerar que, mismo como hecho aislado, alguien puede ser víctima de tal equívoco.

Otro punto a resaltar es que algunos laboratorios brasileños habían pasado a desarrollar sus propias técnicas de diagnóstico, no sólo para huir de las patentes debidas al inventor del método, pero también como maniobra osada de simplificar y abaratar el examen.

Además de eso, se siente que hay una motivación en crearse un concepto de "prueba absoluta". Eso está llevando muchos científicos de esa área del conocimiento a rever la metodología utilizada, sin, con eso, negar la contribución que su buen uso puede traer, desde que se analice con la debida cautela los resultados encontrados. Está claro que esa batalla no será fácil. Basta tener en cuenta el número atemorizador de intereses comerciales que existe alrededor de esa tecnología, aducida como de resultados intachables e irrefutables, y cercada de fascino y admiración.

No fue por otra razón que el Consejo Nacional de Investigaciones de la Academia Americana de Ciencias, ya en 1992, llamaba la atención, en un criterioso informe, sobre la importancia del ADN en la investigación del vínculo genético de filiación, recomendando un patrón para la ejecución de los testes y el perfeccionamiento de sus métodos. Entre otros aspectos, decía que las partes envueltas deben concordar cuanto al examen; la metodología de colecta y el análisis de las muestras deben ser evaluadas de cada caso; la defensa tiene el derecho de acceso a todos los dados y registros laboratoriales decurrentes de los exámenes; y los laboratorios privados no pueden ocultar informaciones sobre los resultados obtenidos y métodos empleados, alegando secreto industrial.

El interesante es que, después de eso, los Tribunales americanos habían pasado a considerar los testes en ADN como elemento probatorio adicional y no como prueba definitiva, inclusive permitiendo el contradictorio. Hay que los analistas de esos resultados entiendan que, incluso siendo el blanco de la propuesta la identificación de características genéticas de uno individuo o de su grupo familiar, hay probabilidad de engaños, y que eso puede traducirse en perjuicios irreparables. Cualquier que sea el tipo de acción judicial, lo que interesa al juzgador es la serenidad en su decisión, a partir de pruebas concretas y sin probabilidades de equívocos, y recordando que delante de duda, el reo debe ser beneficiado.

Por otro lado, no hay que olvidar que esas pruebas en ADN dependen de técnicas mucho refinadas y complejas, las cuales obligan a el experto a entrenamientos constantes y posturas cautelosas. Entre nosotros, por ejemplo, no existe ningún organismo público o privado que ejerza fiscalización constante como control de calidad, y por ello no se tiene como estandarizar métodos y técnicas, ni mucho menos como evaluar las condiciones operacionales de los laboratorios y la capacidad de sus técnicos. Si no hubiere tal cuidado, habrá mucho pronto una proliferación irresponsable y nociva de laboratorios de bajo patrón, de cuyos resultados muchos maleficios van a surgir.

No está siendo raro encontrar laboratorios con reactivos imprestables, productos con plazos vencidos, equipamientos con defecto, placas de gelatina desnaturadas, evidencias de descuido en la colecta de muestras y comprobados errores en la organización de los archivos y en la trascripción de los laudos, hechos esos que vienen siendo advertidos desde hace tiempo. Y más, aquello que tanto preocupa: cada laboratorio "inventando" su propia metodología o “creando” patrones de coincidencias de bandas. Eso nos permite pensar que peritos que trabajan en servicios diferentes pueden discordar de esas coincidencias.

No podemos perder de vista aunque, en muchas de nuestras localidades, hay una predominancia mucho acentuada de bodas consanguíneos y, tal hecho, inexorablemente, repercutirá en un margen de error mayor. La única forma de vencerse esas dificultades será con la utilización de uno método conocido por "ceiling frequency" (frecuencia techo), donde será considerado el límite máximo de ocurrencias de uno alelo, cualquier que sea el origen étnica de una persona. Para que eso funcione, es necesario que los alelos seamos independientes entre sí, dentro de cada loco y entre los varios locos.

Corte-Real (in Estudio Genético-poblacional de microsatélites para aplicación forense en los países portuguesistas, Tesis de doctoramiento, Facultad de Medicina de la Universidad de Coimbra, 1999), afirma: “Independiente de todo este desarrollo técnico, no se puede afirmarse una probabilidad de paternidad o la probabilidad que en una mancha pertenezca a determinado sospechoso, sin el estudio de la población de referencia en la cual transcurren estas investigaciones”.

Finalmente, la cuestión: cuál la oportunidad de que sólo el individuo investigado sea la fuente del ADN trasmitido al presunto hijo? Para responder a eso ya se creó uno "índice de paternidad", que apunta la probabilidad de cualquier individuo ser el genitor y la probabilidad de sólo el examinado sea. Así, por ejemplo, si ese índice fuere de uno para 2.000, se dice que solamente un individuo en 2.001 personas podría ser el padre del hijo cuestionado. En João Pessoa, cuya población es de 600 mil habitantes, ocurriría una probabilidad de 300 individuos sean el padre. Los defensores de la técnica del perfil del ADN admiten que esos números llegan a una probabilidad de uno en 1 millón, es decir, de 99,9999% de certidumbre. Sin embargo, para que eso ocurriese, sería necesario que el teste tuviese una sensibilidad de 99,9999%, lo que nos parece imposible. Cuál sería, al final, la probabilidad de uno individuo ser acusado improcedentemente de una paternidad cuando su perfil presentarse coincidente con el de un presunto hijo? Se puede afirmar que la probabilidad de incidencia en una ciudad como João Pessoa, por ejemplo, es de 1 para 3, si no tenerse en cuenta la influencia de las sucesivas bodas consanguíneas en la comunidad.

4. Conclusión

Independiente de la idoneidad de quien subscribe un resultado sobre el perfil o tipagem de ADN, y hasta mismo de la calidad del laboratorio que recibió las muestras para examen, aconsejamos, en favor de la verdad que se persigue, la realización del examen por otro laboratorio acreditado y habilitado, que utilice las sondeas MLP adecuadamente, sin los recursos de la improvisación y con la debida remesa de los registros gráficos, posibilitando el análisis por otros expertos. Los motivos teóricos que se inclinan en favor de los microsatélites son: a no ocurrencia de digestión del ADN y a no migración anormal de las bandas; la facilidad de ampliar y analizar varios locos por el PCR; la posibilidad de determinar el tamaño de los alelos; la posibilidad de hacer el análisis con muestras reducidas de ADN; la menor tasa de mutación de los marcadores; el tiempo de resultado menor; la mayor precisión en el control de calidad; y la posibilidad de tenerse múltiplas ampliaciones simultaneas en pequeños fragmentos.

Cualquier resultado donde se reconozca sólo la probabilidad de certidumbre, mismo que remota sea la posibilidad del individuo no ser el padre, por ejemplo, es, en el nuestro entender, un examen de exclusión. Esa prueba, delante de tal resultado, será siempre una prueba de defensa y nunca una prueba de acusación. Eso, por la posibilidad, aunque rara, de no confirmarse en términos absolutos la identidad paterna.

Es también muy importante, en la evaluación cualitativa del resultado, la utilización de sondeas multilocales. El propio inventor del método, Alec Jeffreys, indicaba sondeas 33.15 y 33.6 (hoy en Europa estas sondeas están siendo abandonadas por determinados inconvenientes). Sobre cualquier otra innovación que se venga introducir en la técnica de la tipagem de ADN, Es imprescindible que se evalúe criteriosamente los resultados alcanzados. Fuera de tais recomendaciones, se tiene el derecho de discutir el valor del resultado confirmado en la prueba.

Dudoso también es el resultado verificado por el uso de los sistemas unilocales (SLP), pues como ya se dijo, son más indicados en exámenes locales de crimen, no se aconsejando cuando se quiere investigar una paternidad, cara al desconocimiento en nuestra realidad de frecuencias genéticas y poblacionales de los "loci" cromosomiales en disputa.

Hay que todavía tener mucho cuidado con el resultado obtenido en una investigación con locos insuficientes para excluir una paternidad y, con eso, no se venga atribuir una falsa inclusión.

En suma, el estudio del perfil de ADN, incluso siendo un examen importante en la cuestión más delicada de la hemogenética médico-legal, se puede afirmar seguro que, delante de la metodología utilizada y de la falta de tablas de frecuencias alélicas en muestras representativas de nuestra población, no se alcanzó todavía un nivel de credibilidad que le preste un valor aprobante absoluto e incuestionable a todos sus resultados. Primero, porque no se puede admitir como certidumbre aquello que se tiene como probabilidad. Después, porque existe entre los laboratorios lo uso de técnicas y métodos diversos, dando margen, vez por otra, la resultados diferentes, aunque los procedimientos y lo cuidado del material cosechado hayan sido de forma adecuada. Se bajo la visión científico se puede admitir un nivel de incertidumbre insignificante como tolerable, cara a la necesidad de atender una gran demanda (como por ejemplo, el bajísimo índice de reacción a un tipo de vacuna) en las cuestiones de la Justicia, caso alguna duda ocurrir, por menor que ella sea, debe beneficiar el reo.

Además de eso, no se puede omitir que las afirmaciones estadísticas basadas en determinados dados son temerarias, porque ellas son montadas en sofismas matemáticos. Hay necesidad, por ello mismo, que se evalúe criteriosamente caso a caso. La hora es de repensar la “absolutização” del examen en ADN, elevado ahora como la suprema de las pruebas y como manera única y definitiva de resolución de todos los casos de evaluación del vínculo genético de paternidad y maternidad. Se espera que el examen en ADN, como medio de determinar la vinculación genética de la filiación, sea tan sólo un elemento probatorio adicional. Que el juzgador por comodidad no se entregado a un resultado, ni por desprecio deje de considerar otras pruebas por desdén o descreimiento, poniendo como irrelevantes o sospechosas otros medios idóneos de prueba, dando al teste en ADN el carácter de “sacralidade”.

Así, esta sacralización de la Prueba en ADN en la Investigación de Paternidad y Maternidad que preconiza la minimización de los otros medios procesales de prueba - lo que puede ser fácilmente deducido de las decisiones jurisprudenciales que elevan la pericia genética, como la suprema de las pruebas -, vuelve las otras pruebas inútiles y dispensabais. Esto puede sencillamente transformar el juzgador en un mero homologador de peritaje genética, creyendo tener ella valor muchas veces superior la de cualquier otra modalidad de prueba judicial. Y que, por último, en esta hora de la “divinización” y de la aceptación invidente de este aludido examen, no se pierdan de vista el debido equilibrio y la justa distribución del conjunto de todo material probatorio del proceso.

 

 

ABSTRACT: The author stand oct the importance of the study of the genetic profile of the ADN, in the inquiry of the bond of paternity and maternity, but he interrogates if its results present the condition of absolute certainty and unquestioned fact. It emphasizes that exactly being the analysis of the polimorfisme of the ADN one pruebes of great future in its essence, its methods and techniques cannot be considered, under the cientific prism, an infallible test and of conclusion absolute, capable transform the magistrate into prisoner of its results, changing this examination in detriment of other usual and procedural ways of test.

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(*) – Miembro de la Junta Directiva de la Sociedad Iberoamericana de Derecho Médico.


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